Todos los que leéis esto, significa que estáis vivos. No hay que ser muy listo para saberlo; la vida... es algo complejo, puede ser maravillosa, dura, horrible, un regalo, el peor de los tormentos...
Hay gente que se queja de que su vida es un suplicio, y otra gente que sonríe a todo... Y de lo que no nos damos cuenta es de que la felicidad no está en el destino, ni en la suerte; está en las decisiones que tomamos, en cómo vivimos la vida, en las personas que elegimos para que nos acompañen en el largo camino de la vida.
En esta vida nunca es tarde para aprender, y yo he aprendido que hay que valorar las cosas que se tienen en la vida, ya se sabe "la verdadera felicidad no es la que carece de problemas, sino la que sabe como superarlos" y "la felicidad no consiste en tenerlo todo, sino disfrutar de lo que se tiene", y esto es algo que muy pocas personas hacen: los humanos, por naturaleza siempre que satisfacemos una necesidad, ya sea primaria o secundaria, tendemos a seguir buscando cosas para llenar un "vacío interior" que nosotros mismos nos creamos, y tratando de buscar cosas que nos ayuden a llenar ese vacío, no nos damos cuenta del presente, de las cosas que tenemos. Vemos pasar nuestra vida, como un largo camino en busca de la felicidad, como si estuviera al final de un camino, sin darnos cuenta de que la verdadera felicidad, está en el presente, en los momentos que vives día a día.
Aquí os dejo el enlace youtube con el vídeo del texto de García Márquez, en el que me inspiré para este artículo, "Carta de despedida". Que lo disfrutéis
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